Vitamina D y Calcio durante el embarazo

Durante el embarazo, la vitamina D y el calcio son responsables de varios aspectos del desarrollo de tu bebé. También es importante obtenerlos en suficientes cantidades mediante la alimentación para su propio bienestar. Descubrí qué alimentos son buenas fuentes de estos nutrientes esenciales y conocé las razones por las que complementar su alimentación con vitamina D puede ser aconsejable durante el invierno.

Vitamina D y calcio

Tanto la vitamina D como el calcio son necesarios para el crecimiento sano de los dientes y huesos del bebé. El calcio también es necesario para el desarrollo muscular, nervioso y cardíaco, e interviene en la regulación de la frecuencia cardiaca y el proceso de coagulación sanguínea.

La escasez de vitamina D puede provocar el desarrollo de huesos blandos propensos a fracturas o deformidades. Esto se conoce como raquitismo en niños u osteomalacia en adultos. Y a la vez, sin vitamina D, el cuerpo no puede alcanzar los niveles de calcio necesarios, lo que hace que ambos sean igualmente importantes durante el embarazo.

Fuentes de calcio

El calcio se encuentra normalmente en los productos lácteos, como la leche de vaca, el yogur y el queso. Sin embargo, muchos alimentos en la industria han sido fortificados con este nutriente.

Fuentes de vitamina D

La mayor cantidad de vitamina D debería provenir de la exposición a la luz solar: los rayos hacen que las células de la piel produzcan vitamina D.

La incorporación de muchos alimentos ricos en vitamina D en su alimentación asegurarán la obtención de vitamina D, incluso en los meses de invierno.

Algunas fuentes aconsejables son:

Pescados grasos, como el salmón, la caballa y la sardina (como máximo, dos porciones por semana).

Alimentos fortificados con vitamina D, como la manteca, leche de vaca fortificada o los cereales para el desayuno.

Carne roja y yema de huevo: aportan vitamina D. Pero asegurate de que estén bien cocidos.